27 jul 2026

La enseñanza es el elemento más importante de la investigación puntera

El pasado día 24 de julio Terence Tao, el considerado por muchos "el mejor matemático vivo", ofreció una charla pública en el congreso ICM 2026 con el título "Las matemáticas en la era de la IA". He encontrado esta charla llena de ideas muy interesantes, y aquí voy a exponer mis reflexiones sobre ellas.

By Institute for Pure & Applied Mathematics - https://www.youtube.com/watch?v=ddTvK9nlquM, CC BY 4.0, Link


 

¿Podrán las herramientas de IA en algún momento hacer todo el trabajo que hace un investigador científico?

Es evidente que ahora mismo no, y estamos muy muy lejos de eso. Los grandes modelos de lenguaje que se están desarrollando son herramientas magníficas para predecir texto, imágenes y sonidos, pero no dejan de ser loros, eso sí, tremendamente sofisticados, que no entienden lo que escupen. Imitando lo que escriben los humanos son capaces de generar textos científicos correctos en su mayor parte y dar muchas veces soluciones originales y correctas a problemas. No obstante, si le hubiéramos dado las herramientas de IA que estamos ahora desarrollando a los físicos de 1920, aunque éstas habrían ayudado y acelerado el trabajo de estos investigadores, por sí solas, no habrían sido capaces de construir la mecánica cuántica (cuyo esqueleto principal se puede decir que terminó de elaborarse en 1927), y que supuso una ruptura sin precedentes con nuestra concepción previa del mundo.

Sin embargo, hay campos, como el de las matemáticas, en los que se ha avanzado tanto en la formalización de sus conceptos y herramientas que la automatización parece más cercana. Ahí las herramientas de IA están empezando, casi sin intervención humana, a resolver problemas y encontrar demostraciones originales verdaderamente profundas. Por supuesto, las matemáticas, como decía Arnold, van sobre construir modelos que explican, imitan, generalizan o modifican la realidad, y en eso la IA no está ni en pañales, pero en cuanto a la construcción de pruebas formales y su comprobación, las herramientas de IA están ya dando unos primeros pasos muy reseñables. Ya no es descabellada la hipótesis de que las herramientas de inteligencia artificial serán, razonablemente pronto, capaces de realizar una fracción significativa de las tareas matemáticas propias de la investigación, con niveles razonables de éxito, calidad, supervisión y coste. Este es el motivo por el que Terence Tao se toma muy en serio el asunto. La pregunta que aborda Tao es la siguiente: ¿cómo debería responder la comunidad matemática a la llegada de las tecnologías modernas de inteligencia artificial y a sus capacidades, reales o proclamadas, para realizar tareas matemáticas?

La inteligencia artificial, afirma Tao, está desencadenando una crisis de los fundamentos de los valores y las prácticas matemáticas. No se trata únicamente de una revolución tecnológica ni de la incorporación de una herramienta más a la actividad científica. Se trata de una transformación que nos obliga a preguntarnos qué consideramos valioso, qué entendemos por progreso y cuál debe ser la función de una comunidad investigadora. Va a resultar difícil mantener nuestra cultura y nuestras prácticas actuales, especialmente si damos prioridad a objetivos como obtener el mayor número posible de soluciones a problemas no resueltos. La inteligencia artificial puede aumentar enormemente la producción de resultados, pero aumentar la producción no equivale necesariamente a aumentar la comprensión ni el progreso colectivo. Vamos a verlo:

 

¿Para qué investigamos en matemáticas?

Existen muchas razones para justificar la investigación matemática. Tao cita solamente algunas:

  • Resolver problemas todavía no resueltos, tanto de matemáticas puras como aplicadas.
  • Desarrollar nuevas teorías y técnicas.
  • Comprender el mundo que nos rodea.
  • Construir una comunidad de matemáticos y matemáticas.
  • Formar a la siguiente generación de investigadores para que pueda orientar el futuro de la disciplina.
  • Contribuir a la red compartida del conocimiento matemático.
  • Crear obras duraderas con valor estético.

Tao explica que, en el pasado, estos objetivos estuvieron en gran medida positivamente correlacionados. El progreso en uno de ellos solía producir también avances en los demás. Resolver un problema importante podía exigir nuevas técnicas, generar una teoría, formar a investigadores jóvenes, fortalecer la comunidad y producir una obra intelectual de valor duradero. Por este motivo, era posible utilizar uno o dos de esos objetivos como indicadores aproximados de los demás. Por ejemplo, se podía suponer que un aumento en el número de teoremas demostrados representaba también un aumento del conocimiento, de la comprensión y de la capacidad colectiva de la comunidad matemática.

Sin embargo, recuerda Tao que cualquier indicador, cuando se optimiza de manera excesiva, corre el riesgo de quedar sometido a la ley de Goodhart: "Cuando un indicador socioeconómico u otra medida sustituta se convierte en el objetivo de políticas socioeconómicas, pierde el contenido informativo que podía cualificarla para jugar ese papel". La naturaleza inherentemente poco fundamentada de la inteligencia artificial generativa, así como los incentivos financieros de las empresas de IA, hacen que el uso de estas herramientas sea particularmente vulnerable a esta ley. Una optimización excesiva mediante inteligencia artificial puede provocar que los muchos objetivos de las matemáticas, anteriormente alineados, comiencen a divergir entre sí.

 

De resolver problemas a comprender soluciones

La resolución de problemas parece especialmente susceptible de verse afectada. Supongamos que establecemos el siguiente objetivo:

"Resolver tantos problemas no resueltos como sea posible".

Tao señala que, incluso antes de la inteligencia artificial, ya aparecía un gran número de soluciones incorrectas a importantes problemas abiertos debido a la obsesión de la comunidad en cumplir este objetivo. Es por ello que realmente el objetivo habría que formularlo de esta otra manera:

"Resolver tantos problemas no resueltos como sea posible y verificar que las soluciones sean correctas".

Los avances en inteligencia artificial y en autoformalización, admite Tao, ya han acelerado considerablemente tanto la generación como la verificación de pruebas en muchos casos. Sin embargo, aparece inmediatamente otra dificultad. ¿Qué ocurre cuando una herramienta de inteligencia artificial genera una demostración muy extensa que nadie entiende, ni siquiera las personas que formularon las instrucciones para obtenerla?

A mí, como físico, esto, aunque importante, no me parece un problema tan grave, ya que para mí, en el fondo, las matemáticas son ciencias experimentales y, por tanto, no es tan importante encontrar demostraciones rigurosas a los teoremas, siempre que éstos hayan pasado un abrumador número de test experimentales (y miles de matemáticos tratando de refutar una conjetura sin conseguirlo es, para mí, un test experimental, que puede ser más o menos contundente según el caso). Después de todo, incluso encontrando una demostración, seguiría sin ser un resultado absolutamente seguro, ya que los axiomas utilizados podrían ser contradictorios. Pero, como señala P. H. Nidditch, "un conocimiento de la teoría matemática que sea sólo probable es generalmente suficiente, y el único tipo de conocimiento de la consistencia que, de hecho, generalmente se tiene". Y "un tal conocimiento probable encuentra un buen soporte en el hecho de que se haya trabajado tanto en las teorías de la matemática y no hayan salido a la luz teoremas contradictorios". Desarrollo este tema en otro post.

Pero, como indica Tao, es de vital importancia que haya personas que entiendan las demostraciones matemáticas, entre otras cosas porque, como señala en otro texto, muchas veces los matemáticos profesionales "no necesitan el formalismo para realizar razonamientos matemáticos de alto nivel, y llevan a cabo su tarea en una gran parte mediante su intuición". Esto se debe a que "el objetivo del rigor matemático no es destruir toda intuición, sino destruir la mala intuición al mismo tiempo que se clarifica y se potencia la buena intuición". Entender las demostraciones de los teoremas es fundamental para alimentar la buena intuición en los matemáticos y eliminar la mala. Así que, explica Tao, nos vemos obligados entonces a modificar de nuevo el objetivo:

"Resolver tantos problemas no resueltos como sea posible, verificar que las soluciones sean correctas y garantizar que los resultados puedan comunicarse con claridad y ser comprendidos por la comunidad matemática".

Una demostración hecha por la IA puede terminar estando escrita de una manera excesivamente pulida. Las partes rutinarias y las partes realmente difíciles del razonamiento pueden presentarse como si fueran igual de sencillas de comprender. En cambio, en una demostración escrita por una persona, las secciones que el autor encontró difíciles suelen conservar lo que Tao llama "una fricción natural". Esa fricción invita al lector a reducir la velocidad, prestar más atención y preguntarse dónde reside la idea fundamental. Pero una demostración excesivamente pulida por una inteligencia artificial puede eliminar tanto la fricción artificial como la fricción natural, sin animar realmente al lector a aprender y comprender las ideas esenciales del argumento. La claridad no consiste en hacer que todos los pasos parezcan igualmente fáciles, sino en ayudar al lector a distinguir lo rutinario de lo profundo.

Tao cita a William Thurston, que escribió en 1994, en On Proof and Progress in Mathematics:

"No estamos intentando cumplir una cuota abstracta de producción de definiciones, teoremas y demostraciones. La medida de nuestro éxito es si lo que hacemos permite que las personas comprendan las matemáticas y piensen sobre ellas de manera más clara y efectiva".

Aquí creo yo que está la clave: el éxito de las matemáticas no puede medirse simplemente por el número de resultados producidos. Debe medirse por la capacidad de esos resultados para mejorar la comprensión y el pensamiento de las personas.

 

La aceptación comunitaria

Además, como señala Tao, para que una demostración contribuya realmente al campo en su conjunto, no basta con que sea correcta y fácil de leer. También necesita ser aceptada y valorada por la comunidad. Otros matemáticos deben digerir el resultado e incorporarlo a su propio trabajo. Los autores pueden ayudar en ese proceso de digestión describiendo las intuiciones, los errores, los caminos abandonados y las historias que surgieron mientras trabajaban en el problema.

Sin embargo, las herramientas actuales de inteligencia artificial son bastante opacas respecto a sus procesos de resolución de problemas y no parece que las empresas que están desarrollando los modelos de IA vayan a mejorar esto, por cuestiones de secreto empresarial. Por esto Tao aboga por volver a cambiar nuestro objetivo:

"Resolver problemas no resueltos, verificar que las soluciones sean correctas, garantizar que se comuniquen con claridad y conseguir que sean digeridas y aceptadas por la comunidad matemática".

Nuestra infraestructura actual de publicación depende de editores y revisores humanos que proporcionan voluntariamente este servicio de aceptación comunitaria. Este trabajo se considera a menudo menos prestigioso que la generación inicial de una demostración ¡hasta el punto de que las editoriales no pagan por el trabajo de revisión, es un trabajo que se hace gratis! Sin embargo, este trabajo constituye un componente esencial de la profesión investigadora. Es también, señala Tao, el mecanismo mediante el cual transformamos los logros individuales de los matemáticos y el resto de investigadores en progreso y comprensión colectivos. Las herramientas de evaluación mediante inteligencia artificial pueden servir como filtros útiles. Por ejemplo, una revista podría rechazar automáticamente los artículos que no alcancen determinados estándares de verificación o exposición. Pero estas herramientas no pueden sustituir completamente la aceptación de una comunidad científica.

 

La canonización del conocimiento

Además, argumenta Tao que la publicación de una demostración ni siquiera representa siempre el estado final de una solución. Los resultados fundamentales deben terminar formando parte de los manuales definitivos y de los materiales de referencia de una disciplina. Deben ser enseñados a las siguientes generaciones de estudiantes.

Esta canonización de una demostración es la etapa más lenta de todas. Requiere un consenso amplio, deliberativo y sostenido por parte de la comunidad. Es también la fase menos susceptible de optimización mediante herramientas de inteligencia artificial. Sin embargo, probablemente sea la parte más valiosa de todo el proceso. Muchas aplicaciones solamente se vuelven viables cuando las matemáticas subyacentes han sido completamente digeridas. Como subraya Tao, incluso el propio éxito de las herramientas de inteligencia artificial en matemáticas depende crucialmente de las teorías canónicas que los matemáticos humanos han construido con enorme esfuerzo durante siglos. Por tanto, Tao concluye que la definición de nuestro objetivo de resolver problemas en matemáticas tiene que ser:

"Resolver problemas no resueltos, verificar que las soluciones sean correctas, garantizar que se comuniquen con claridad y conseguir que sean digeridas, aceptadas e incorporadas a la teoría definitiva del campo".

Pero aquí hay un problema, y aquí es donde creo que está el punto fundamental, y esto lo añado yo: este esfuerzo pedagogico que hay que hacer para que los resultados en matemáticas, y en otras disciplinas, sean digeridos, aceptados y canonizados, tradicionalmente se ha considerado en la sociedad heteropatriarcal en la que vivimos como una actividad femenina. Para los machistas, y siguen quedando muchos, la enseñanza, y el resto de las actividades que podemos englobar en "cuidados", es cosa de mujeres, mientras que los hombres deben dedicarse sólo a las actividades que ellos consideran importantes, como ser los primeros en inventar algo o resolver un problema difícil en el caso de las matemáticas. Sin embargo, si hacemos caso a Tao, con la AI, ahora un trabajo considerado tradicionalmente femenino no va a tener más remedio que ser considerado como el más importante en matemáticas y en el resto de la investigación científica.

En mi opinión, ya lo era antes. Mi experiencia como antiguo investigador en física teórica me dice que el principal obstáculo para que la física teórica avance es la dificultad para entender el trabajo de los demás investigadores ¡de tu propio campo! Este es un problema que sufren todos los físicos teóricos, aunque muchos no lo reconozcan por la presión que hay para que aparentes ser un genio.

La dificultad para entender a los demás investigadores y la escasez de trabajos orientados a facilitar esa tarea es lo que más lastra la investigación. Sin embargo, lo que he visto en estas décadas es que la comunidad científica no se daba cuenta de esto o, probablemente por esos prejuicios machistas, no quería darse cuenta. 

Todo lo relacionado con actividades que los machistas consideran femeninas se paga peor (o no se paga) y tiene mucho menos prestigio, ya sea la enseñanza o la revisión por pares. Esta división entre actividades consideradas masculinas y femeninas no es neutral. La enseñanza, la revisión, la divulgación, el acompañamiento de estudiantes y la construcción de comunidades científicas se tratan con frecuencia como obligaciones secundarias, aunque sin ellas el sistema de investigación dejaría de funcionar. 

Muchas veces tuve que aguantar como me decían que no dedicara tanto tiempo a la revisión de un artículo para una prestigiosa revista o que no invirtiera tiempo en preparar como enfocar las clases que tenía que dar en la universidad ya que "los que valen aprenden solos y, los que no, no aprenderán nunca". También he tenido que ver cómo las reglas de la carrera investigadora exigen sacrificios que son incompatibles con asumir las responsabilidades que tenemos todos en los cuidados de los niños y los ancianos de nuestra familia. Se trata de reglas que dan una ventaja enorme a los investigadores más irresponsables, los que se niegan a cumplir con sus obligaciones familiares y domésticas. El resultado ha sido que la mayoría de los investigadores responsables que he conocido han acabado siendo expulsados de la carrera investigadora: muchas mujeres valiosas y, también muchos hombres que sí asumen sus responsabilidades, expulsadas de la investigación. Un desperdicio en recursos humanos brutal.

A todos los hombres nos ha pasado alguna vez, y a muchos les sigue pasando, que se creen que, o bien son genios o bien son héroes de aventuras. Y, a los más insoportables, les pasa las dos cosas a la vez. Probablemente esto se debe a las historias de ficción que consumimos desde pequeños, en los que los protagonistas masculinos entran prácticamente todos en uno de estos dos estereotipos. En este mundo de mentira en el que hemos crecido, ¿cómo vas a tener a un genio de las matemáticas o de la física teórica perdiendo el tiempo en explicar las cosas a los demás? Pero, más que genios, lo que más me he encontrado son niños en cuerpos de adulto que se creen genios y cuya única ventaja radica en que los demás, y sobre todo, las demás, les hacen lo que más tiempo y energía consume. 

 

La importancia de la enseñanza en la investigación

Volviendo a la charla de Tao, éste advierte que, sin las políticas adecuadas y sin los cambios culturales necesarios, a medida que los modelos de IA vayan produciendo resultados en matemáticas, surgirán importantes desajustes o problemas de "indigestión de demostraciones" a lo largo de todo este proceso. Las pruebas generadas por inteligencia artificial se acumularán esperando ser verificadas. Muchas demostraciones ya verificadas esperarán una exposición legible. Y estas pruebas generadas por IA, incluso cuando se exija que sean correctas y estén bien escritas, desbordarán nuestro sistema tradicional de revisión por pares. Incluso las demostraciones publicadas serán demasiado numerosas para que la comunidad pueda trabajar con ellas e incorporarlas a una forma definitiva. En resumen, pasaremos de una era de escasez de demostraciones a una era de abundancia de demostraciones.

Algunas señales de esta indigestión ya están apareciendo. En realidad, recuerda Tao, las tensiones comenzaron a manifestarse incluso antes de la llegada de la inteligencia artificial moderna. El sistema de "publica o perece" en el que están basadas las universidades y los organismos de investigación ya habia dado lugar a una enerme cantidad cantidad de artículos, prepublicaciones, bases de datos y especialidades que hacía muy difícil que un investigador pudiera comprender una parte significativa de su propio campo.

Por ello, concluye Tao que necesitamos reducir el énfasis puesto en la generación de pruebas y en ser la primera persona que resuelve un problema. Al mismo tiempo, tenemos que aumentar el valor concedido a la "digestión de demostraciones": la exposición, la publicación, la revisión, la enseñanza y la canonización.

Estoy completamente de acuerdo con Terence Tao. Tenemos que dejar de idolatrar al aventurero que llega a lugares donde nadie había llegado antes y valorar más a quien habilita esos lugares para que otras personas puedan llegar. Los héroes no son sólo los que descubren un territorio. También son los que construyen caminos, elaboran mapas, explican sus peligros, crean un lenguaje compartido y enseñan a los demás cómo recorrerlo. El conocimiento no progresa verdaderamente cuando una sola persona alcanza una cima, sino cuando muchas otras pueden comprender el camino y utilizarlo para continuar avanzando.

En muchas ocasiones, no faltan artículos ni cálculos ni ideas; falta tiempo, lenguaje común, exposición clara y trabajo colectivo para asimilar lo que ya se ha producido. Reconocer que la enseñanza y los cuidados intelectuales son esenciales en las universidades y en los organismos de investigación habría obligado a cuestionar una jerarquía profesional construida alrededor de la competición, la prioridad, la autoría individual y la figura del genio con un currículum superlativo. La inteligencia artificial hace que esta contradicción resulte imposible de ocultar, hasta el punto de que a día de hoy el matemático más importante lo está señalando en el congreso mundial más importante. 

 

Conclusión

Lo que nos ha señalado Terence Tao en su charla es que, cuando las máquinas pueden producir demostraciones, cálculos, borradores y resultados a gran velocidad, la tarea verdaderamente escasa deja de ser la producción. El recurso escaso pasa a ser la comprensión humana. Esto ya ocurrió en otras disciplinas, sobre todo desde la revolución industrial, y ahora le toca a las matemáticas. Es decir, en mi opinión, estos cambios no son más que la continuación de las transformaciones sociales que hemos experimentado como consecuencia de los avances tecnológicos.

Los trabajos basados en la fuerza bruta dejaron hace ya tiempo, gracias al desarrollo tecnológico, de ser los trabajos fundamentales que sostienen nuestra civilización. Los que son buenos en competiciones de esfuerzo físico destacan en el deporte y eso es motivo más que de sobra para que estén orgullosos. Debería bastarles con eso. Sin embargo, determinados "machitos alfa" y ciertos millonarios se niegan a aceptar que, gracias al desarrollo científico y tecnológico alcanzado, los trabajos más importantes son ahora precisamente aquellos que tradicionalmente despreciaban por considerarlos femeninos. Los cuidados, la salud y la educación son las infraestructuras esenciales de una sociedad avanzada. También lo es la búsqueda de soluciones a problemas que afectan a toda la población, como la crisis climática, la contaminación, la desigualdad, las epidemias o la conservación de los ecosistemas. Por ello, en mediación, cooperación y en la búsqueda de soluciones a problemas colectivos y/o medioambientales tenemos también mucho trabajo importante que hacer.

Pero quienes siguen vinculando el prestigio a la dominación, la competición y la violencia hacen todo lo posible para que esos empleos no se remuneren ni se reconozcan adecuadamente. Los machistas van a seguir oponiéndose con fuerza y rabia a que estos trabajos sean correctamente valorados y remunerados. Necesitan mantener una jerarquía en la que cuidar, enseñar o construir soluciones colectivas parezca menos importante que conquistar, ser el primero, acumular o imponerse. Esta resistencia no es una simple discusión cultural. Tiene consecuencias materiales. Se refleja en los salarios de docentes, sanitarios y cuidadores; en la precariedad de quienes sostienen los servicios públicos; en la escasa valoración de la revisión científica; y en sistemas académicos que premian la cantidad de publicaciones mucho más que la calidad de la enseñanza o la utilidad colectiva del conocimiento. 

Por ello, la respuesta a la inteligencia artificial no puede limitarse en la universidades y en los centros de investigación a comprar nuevas herramientas ni a introducir asistentes automáticos en las universidades. Necesitamos cambios institucionales, culturales y políticos. Las universidades y los centros de investigación deberían valorar la exposición, la revisión y la enseñanza como contribuciones científicas de primer nivel. Los manuales, las notas pedagógicas, las clases, las reproducciones independientes, las síntesis de campos completos y las herramientas abiertas de verificación deberían tener un reconocimiento comparable al de los resultados originales. También es necesario modificar radicalemte los procesos de contratación, estabilización y promoción.

Una persona que hace comprensibles los resultados de los investigadores puede contribuir más al progreso de una disciplina que otra que añade artículos incomprensibles a una bibliografía ya saturada. La educación no es la fase posterior a la investigación, aquella en la que simplemente se transmiten descubrimientos ya terminados. Es una parte constitutiva del propio proceso científico. La más importante. Y ni siquiera esta es una idea totalmente nueva. No es casulidad que la obra, considerada por muchos, más importante de las matemáticas, los Elementos de Euclides, no fuera en realidad una obra de investigación, sino un manual para sus estudiantes. La comunidad tendrá que reconocer a quienes verifican, corrigen, comprueban o traducen. Insisto: crear un buen manual es también participar en la construcción de una disciplina.  

Los sistemas públicos de financiación deberían proteger estas actividades frente a los incentivos de las empresas privadas de inteligencia artificial. Una compañía puede estar interesada en que su producto produzca el mayor número posible de resultados o de métricas llamativas. Una comunidad democrática, en cambio, debe estar interesada en que el conocimiento sea fiable, accesible, comprensible y útil para toda la sociedad. Pero, desgraciadamente, el modelo de negocio privado de las grandes tecnológicas es el que está imponiéndose en todos los lugares. Y, peor aún, lo que estamos viendo estos últimos años, con la llegada en los países más poderosos de gobiernos de extrema derecha, es que los millonarios machistas están poniendo muchísimo empeño en generar problemas que nos devuelvan a un pasado en el que los violentos puedan volver a sentirse imprescindibles. La provocación de conflictos, la exaltación del militarismo y la pretensión de que todos los países se armen hasta los dientes permiten reconstruir artificialmente un mundo en el que la fuerza, la agresividad y la obediencia a los poderosos vuelven a presentarse como virtudes supremas. Pero los demócratas tenemos claro lo que queremos, y lo vamos a seguir exigiendo en todos los países. 

Metro de Nueva York.
17 de enero de 2026.
Foto de Scott Horton.
 
 
Sobre el autor: Sergio Montañez Naz es doctor en física y profesor de secundaria de la enseñanza pública en la Comunidad de Madrid.

 

12 jul 2026

FÍSICA BACHILLERATO: Órbitas elípticas

Primera ley de Kepler.svg

Por Kepler-first-law.svg: Harpderivative work: Xosema (talk) - Kepler-first-law.svg, CC BY-SA 3.0, Enlace

 En el examen de acceso a la universidad en la Comunidad de Madrid en el año 2025 se planteó a los estudiantes el siguiente problema:

 

Como explica muy bien Enrique García en su página Fiquipedia, el enunciado que se proporcionó a los estudiantes, con el que respondieron a la prueba, contenía datos inconsistentes. En función de si uno utiliza unos datos u otros, obtiene un resultado u otro. Este es el motivo por el que, al publicar el enunciado una vez realizado ya el examen, el comité que elabora la prueba cambió el dato del periodo. El mismo comité que elabora la prueba se había equivocado. ¿Se trataba de un problema demasiado difícil para estudiantes que todavía no han entrado en la universidad?

En este post explico de dónde vienen las fórmulas que hacen falta para resolver este problema, las de las órbitas elípticas, que son las fórmulas que usa Fiquipedia en las soluciones que publica cada año. Esto nos servirá para discutir si es adecuado o no poner este tipo de problemas en el examen de acceso a la universidad.

10 jul 2026

FÍSICA BACHILLERATO: Trabajo, energía y su aplicación a la interacción gravitatoria

En física, el trabajo que realiza un cuerpo sobre otro es simplemente energía que le da. Por eso, aunque podemos decir que un objeto tiene tal o cual energía, no podemos decir que tiene trabajo, sino que un trabajo es realizado sobre éste, o que es este el que realiza trabajo sobre otro cuerpo.

Una de las fuerzas que realiza trabajo es la fuerza gravitatoria. Sin embargo, el trabajo que realiza la fuerza gravitatoria no se tiene en cuenta a la hora de resolver los problemas.

Por otro lado, uno de los conceptos que veo peor explicados en el material que se suele dar a los estudiantes de bachillerato es el de energía potencial. Espero que este post sirva para aclarar estos dos puntos.

9 jul 2026

El mensaje divino que estaba escrito en el cielo

Una de las figuras clave en la revolución científica que tuvo lugar durante el siglo XVII fue la del astrónomo y matemático alemán Johannes Kepler. Hombre de profundas convicciones religiosas, desde muy joven quedó fascinado por la idea pitagórica de que el universo estaba gobernado por proporciones y armonías. Creía que la santísima trinidad del cristianismo debía reflejarse de algún modo en la estructura del mundo y buscó durante años relaciones numéricas sencillas entre las órbitas planetarias. Kepler entendía que el estudio del cielo era una forma de acercarse a dios. Estaba convencido de que éste había escrito el universo en un lenguaje matemático y de que las regularidades de los movimientos celestes constituían un mensaje divino que el ser humano podía descifrar.

JKepler.jpg 

By August Köhler [1] - Kepler-Museum in Weil der Stadt, Public Domain, Link 

Pues bien, aquella búsqueda, motivada y guiada inicialmente por consideraciones teológicas y simbólicas, terminó conduciéndolo a uno de los mayores descubrimientos de la historia de la ciencia. ¿Cuál era el mensaje divino que Kepler captó al analizar el cielo? Eso es lo que vamos a explicar en este post.

4 jul 2026

FÍSICA BACHILLERATO: El momento angular

Uno de los conceptos físicos que más cuesta entender a los estudiantes de Bachillerato es el de momento angular. En este post intento solucionar este problema. Resumiendo mucho, el momento angular de un cuerpo es como la cantidad de movimiento, pero de giro. Veámoslo:

30 jun 2026

FÍSICA BACHILLERATO: Procesos físicos y químicos a temperatura y presión constante

Los procesos químicos en el laboratorio y en la naturaleza normalmente ocurren a presión y temperatura constantes. Esta situación es extremadamente importante en química, biología, geología y ciencias de materiales, ya que la mayoría de las reacciones químicas que observamos se producen en contacto con la atmósfera terrestre, que mantiene aproximadamente constante la presión, y en entornos donde la temperatura varía poco durante el proceso.

Por ello resulta especialmente útil reformular las leyes de la termodinámica que hemos visto en los dos post anteriores (este y este) para sistemas que evolucionan bajo condiciones de presión y temperatura constantes. En estos procesos, \(T\) y \(P\) permanecen constantes, pero las cantidades de materia \(n_i\) de cada especie química pueden variar debido a que tienen lugar reacciones químicas. Cada especie química debe considerarse en su estado de agregación correcto. Vamos a verlo:

 

16 jun 2026

La flecha termodinámica del tiempo

Continuamente, en nuestra experiencia cotidiana, percibimos que la evolución temporal hacia el futuro es diferente que la evolución hacia el pasado. Si vemos un vídeo en el que alguien suelta un vaso y, por tanto, éste comienza a caer convirtiendo su energía potencial en cinética y, tras chocar contra el suelo, esa energía cinética se invierte en generar sonido, en romper el vaso en mil pedazos, en lanzarlos a varios metros de distancia y en aumentar ligeramente la temperatura de la habitación, nada nos hará sospechar que el vídeo está trucado. Pero si nos muestran el mismo vídeo marcha atrás, es decir, en el que los trozos de vidrio capturan energía del sonido y la energía térmica de la habitación para juntarse y formar un vaso con velocidad hacia arriba que suba hasta la mano de una persona, automáticamente vamos a saber que no se trata de un proceso real y que el vídeo está invertido. El proceso invertido no va a ocurrir nunca, salvo en la película TENET, que es una película de ciencia ficción.
 
  
Sin embargo, las leyes microscópicas que gobiernan el comportamiento de cada partícula subatómica son invariantes si cambiamos futuro por pasado (en rigor, para que valga para todos los casos, si además cambiamos derecha por izquierda y partícula por antipartícula, lo que se conoce como invariancia CPT). Si nos ponen un vídeo de un proceso de física de partículas, no vamos a poder saber si está invertido o no.

Entonces, por qué el mundo microscópico no tiene flecha del tiempo y el macroscópico sí. Eso es lo que vamos a explicar en este post.

14 jun 2026

FÍSICA BACHILLERATO: Introducción a la termodinámica y a la física estadística

El currículo oficial de Física y Química de Bachillerato en España incluye una introducción a la termodinámica con conceptos que luego se aplican a la termoquímica de 2º de Bachillerato. Habitualmente los libros de texto abordan este tema de manera superficial, y el estudio riguroso de la termodinámica y de su origen microscópico, la física estadística, se dejan para la universidad.

Con este post, y con los que le siguen, voy a intentar demostrar que es posible dar a los estudiantes de Bachillerato y al público en general una introducción tanto a la termodinámica como a la física estadística sin simplificar los conceptos. Si quieres conocer los conceptos fundamentales de física estadística pero no has iniciado estudios universitarios de física, este es tu texto.

11 may 2026

Las relaciones de indeterminación energía-tiempo, el efecto Zenón cuántico y la indistinguibilidad de los estados cercanos

"Si todo, cuando ocupa un mismo espacio, está en reposo, y si lo que está en movimiento está ocupando ese mismo espacio en algún momento, entonces la flecha volante permanece inmóvil". Aristóteles, Física VI:9, 239b5 

 
Por Martin Grandjean - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, Enlace
 
Según la famosa paradoja de la flecha de Zenón de Elea, tal y como la cuenta Aristóteles, en cualquier instante de tiempo que no tenga duración, un objeto, el que sea, no puede moverse de donde está ni a donde no está, porque no transcurre el tiempo suficiente para que se mueva allí. Dicho de otro modo, en cada instante de tiempo no ocurre ningún movimiento. Si en cada instante todo permanece inmóvil, y el tiempo está formado únicamente por instantes, entonces el movimiento resulta imposible.

Hoy en día no resulta difícil, para cualquier persona con una formación matemática básica de nivel bachillerato, refutar esta paradoja, entendida al pie de la letra, sin demasiado esfuerzo. Sólo es necesario utilizar el cálculo infinitesimal inventado por Newton y Leibniz en el siglo XVII. No se puede juzgar, observando solo un instante cualquiera, si un objeto está en reposo. En lugar de ello, es necesario compararlo con otros instantes adyacentes. Así, la posición $x$ de una flecha en un instante concreto $t$ está relacionada con la posición de la flecha en un instante infinitesimalmente cercano $t+\Delta t$ mediante la relación:

\[
v(t)=\lim_{\Delta t \to 0}\frac{x(t+\Delta t)-x(t)}{\Delta t}
\]

donde a la funcion $v(t)$ la llamamos velocidad de la flecha. Definiento, además, la aceleración de la flecha como

 \[
a(t)=\lim_{\Delta t \to 0}\frac{v(t+\Delta t)-v(t)}{\Delta t}
\]

 podemos escribir:

$x(t+\Delta t)=x(t)+v(t)\Delta t+\frac{1}{2}a(t)(\Delta t)^2+...$

donde los puntos suspensivos nos indican cantidades que, a medida que nos acercamos al límite $\Delta t \to 0$, se van haciendo más pequeñas que los sumandos anteriores. Todas estas expresiones no expresan más que el hecho geométrico de que toda curva diferenciable, por ejemplo, la que se obtiene al representar $x$ como función de $t$, se puede aproximar en un punto dado de la gráfica (es decir, en un instante de tiempo $t$):

  • primero por una recta horizontal,
  • si queremos que la aproximación sea mejor, por una recta tangente a la curva (cuya pendiente es la velocidad del objeto en ese instante)
  • si queremos hilar más fino, por una parábola
  • o por un polinomio de grado n mayor, haciendo el desarrollo de Taylor hasta orden n.

 
Lo que hizo Zenón de Elea fue quedarse con la aproximación a orden cero, en la que la posición no cambia con el tiempo y por eso argumentaba que no es posible el movimiento. Pero esta es solo la aproximación más burda. "Si las paradojas se expresan en la terminología matemática precisa de las variables continuas (...) las contradicciones aparentes se resuelven" [Boyer1959]. Basta darse cuenta de que hay un término más en el desarrollo de Taylor (el de orden 1, que es proporcional a la velocidad) para apreciar que la flecha se está moviendo.

Sin embargo, este análisis que hemos llevado aquí sólo vale en el contexto de la mecánica clásica, donde las partículas, en su movimiento, tienen asociado en todo instante de tiempo una posición y, a la vez, una velocidad. Y resulta que el mundo en el que vivimos no es clásico, sino cuántico, y aquí el principio de indeterminación se cumple rigurosamente. En general, en mecánica cuántica, las magnitudes físicas no son propiedades exclusivas del sistema cuántico que estamos estudiando (una flecha o una partícula), sino también del conjunto de aparatos de medida que usamos para determinarla, y por eso lo más general es que el sistema cuántico este en un estado en el que esa magnitud que queremos medir no toma ningún valor bien definido. No es que tome un valor que es desconocido, es que no toma ningún valor determinado. Así, en un isntante concreto una partícula cuántica va a estar en general en un estado superposición de varias posiciones, de tal forma que sólo podemos hacer que la magnitud física "posición x de la partícula" tome un valor bien definido si disponemos los aparatos de medida para que esta magnitud exista. Si, además, queremos que tome también un valor bien definido en un instante posterior $t+ \Delta t $, entonces también hay que que disponer los aparatos de medida de la manera adecuada en ese instante posterior. 

Una de las ideas que vamos a explicar en este post es que, en mecánica cuántica, en cierto sentido, Zenón tenía razón: si hacemos tender a cero al intervalo de tiempo $\Delta t$ que transcurre entre mediciones sucesivas de una magnitud física, entonces esta magnitud no cambia con el tiempo. Es decir, en la condiciones en las que puedo asegurar de manera continua que esa magnitud física toma un valor bien definido, entonces ese valor no se mueve, ¡es siempre el mismo! A esta característica de la mecánica cuántica, que, como todas las demás, ha sido verificada experimentalmente, se la conoce con el nombre de efecto Zenón cuántico [von Neumann1955, SudarshanMisra1977, Venugopalan2012, Steele2015, Itano2009]  

Para poder explicar el efecto Zenón cuántico va a ser necesario tener claro en qué consiste en mecáncia cuántica la relación de indeterminación energía-tiempo. Esta relación a menudo se escribe vagamente como:

\[ \Delta E\,\Delta t\gtrsim \hbar. \]

lo que choca con la precisión de la relación de indeterminación posición-momento

\[ \Delta x\,\Delta p\geq \frac{\hbar}{2}. \]

De hecho, según la fuente que se consulte, el coeficiente que multiplica a $\hbar$ en la relación de indeterminación energía-momento va cambiando, lo cual no sólo resultaría desagradable a Zenón, sino también a todas las personas que estudian física. En este post también vamos a aclarar este asunto.

22 ago 2025

¿Existen las partículas que detectan nuestros detectores?



 Detector CMS, del colisionador LHC, en el CERN, en enero de 2006, antes de bajarlo al túnel.

El modelo estándar de las partículas elementales es la teoría que describe, con una precisión extraordinaria sin precedentes en la historia de la ciencia, la materia y las interacciones fundamentales conocidas (excepto la gravedad). Su fundamento matemático y conceptual es la teoría cuántica de campos (QFT, por sus siglas en inglés, AQFT, por "algebraic" en su versión más rigurosa a nivel matemático). A diferencia de la mecánica cuántica, que se formuló inicialmente hace 100 años, donde los objetos básicos eran partículas puntuales, en la teoría cuántica de campos lo fundamental son los campos: entidades que asignan un valor (que clásicamente tiene significado físico) a cada punto del espacio y del tiempo, de forma continua. Pero estos campos en esta teoría son cuánticos: obedecen a los mismo principios de la mecáncia cuántica, así que estos valores de los campos sólo tienen sentido en el límite clásico y sólo para campos bosónicos, ya que los valores de los campos fermiónicos son múmeros que anticonmutan.

En este marco, cada tipo de partícula elemental está asociado a un campo específico. Por ejemplo, existe un campo electrónico, los campos de quarks, los campos de gluones y así sucesivamente. El estado "vacío" no es la ausencia de todo, sino el estado en el que los campos están en su nivel más bajo de energía. Cuando un campo es excitado, aparecen lo que nosotros identificamos como partículas. Así, un electrón no es un objeto independiente y autónomo, sino la manifestación de una excitación cuántica del campo electrónico. Por eso todos los electrones son indistinguibles y no tienen identidad.

Esto significa que las partículas no son entidades fundamentales en sí mismas, sino que surgen como cuantos de energía de un campo. La analogía más usada en divulgación es la de las ondas en el agua: el agua es el campo, mientras que las ondas o "olas" visibles son las excitaciones. En la teoría cuántica de campos, la diferencia es que esas excitaciones están cuantizadas: sólo existen en "paquetes discretos" de energía que Planck llamó "cuantos" y nosotros ahora llamamos "partículas".

Sin embargo, a la física de partículas la seguimos llamando "física de partículas" y no "física de los campos cuánticos". El motivo es que estos campos cuánticos, al obedecer también los postulados de la relatividad especial, tienen interacciones locales. Es decir, en esta teoría, para que algo en una zona del espacio afecte a otro, tiene que haber algún campo que se propague de un sitio a otro, y esta propagación no se hace más rápido que la luz. Al ser las interacciones entre los campos locales, y al ser las partículas de las que están hechos nuestros detectores también excitaciones de campos, las excitaciones de esos campos siempre las detectamos como partículas prácticamente puntuales.

Por tanto, por un lado, en la teoría a nivel fundamental, el esquema conceptual fisicalista más sencillo con el que actualmente incluímos y ordenamos de manera tan precisa y espectacular casi todos los desordenados fragmentos de la experiencia, la teoría cuántica de campos, lo que existen son los campos, no las partículas. Pero, por otro, lo que detectamos son partículas y, desde un punto de vista fenomenista, los campos son una especie de "mito" conveniente, pero lo que realmente existe es lo que detectamos: las partículas. ¿Existen realmente las partículas? Eso es lo que vamos a discutir en este post, que no es para el público en general, sino sólo para personas que estén estudiando o hayan estudiado física.

 

19 ago 2025

El engaño ontológico y la importancia de su descubrimiento para la ciencia moderna

 

Hemos escuchado mil veces que la cuna del pensamiento filosófico y científico occidental está en la antigua Grecia, donde se forjó la emancipación del pensamiento respecto a sus antiguas ataduras mítico-religiosas y psicológicas. Hay un aspecto concreto de esta emancipación en la que nos vamos a detener en este post, y que ya se empezó a apreciar en el arte incluso antes de los primeros filósofos. Los pensadores en la antigua Grecia, en un determinado momento, al liberarse de sistemas de significación estrictamente realistas, donde palabra, cosa y experiencia se confundían, comenzaron a utilizar los conceptos de manera hipotética, sin temor a mentir o a caer en contradicción con una supuesta realidad inmediata. Fue entonces cuando las artes pudieron explorar mundos posibles desde una imaginación autónoma [Feyerabend, Forsdyke]. Al abrirse una zona ambigua entre invención y realidad, donde la ficción se volvió una forma válida y necesaria de conocimiento, se empezó a crear el clima intelectual adecuado para el surgimiento de la filosofía y la ciencia teórica más especulativa.  

Es en este contexto de transformación que se inscribe una de las intuiciones más radicales de la filosofía griega: la posibilidad de que haya palabras que no refieran a nada real. Parménides fue el primero en dar forma a esta idea: una cosa es decir lo falso, entendiendo por ello una mentira epistemológica, y otra muy distinta es decir algo que no es en absoluto, nombrar lo que no es, caer en un engaño ontológico. Esta distinción, tan sutil como revolucionaria, supone que hay palabras que no remiten a nada real, que son meras etiquetas flotantes sin correlato ontológico.

Parece algo evidente hoy en día, pero Parménides dio un paso enorme: la palabra dejó de ser la cosa, y pasó a ser solo su nombre, lo que implica una disociación fundamental entre el lenguaje y el ser. Parménides sembró la duda (¿y si la palabra fuera sólo un signo, incapaz de captar el verdadero ser de la cosa?), naciendo así una tensión escéptica que atraviesa toda la filosofía posterior. Si las palabras no garantizan verdad, ¿está la filosofía, hecha de palabras, diciéndonos algo verdadero? ¿Podría en algún momento hacerlo?

Esta separación entre palabra y cosa, inaugurada por Parménides, es, por tanto, una de las condiciones de posibilidad de la ciencia, ya que este cuestionamiento continuo de la filosofía es la que la hace florecer, y la ciencia no es más que el conjunto de las partes de la filosofía que ya han florecido. Si la palabra ya no es la cosa misma, entonces puede haber múltiples nombres para una misma cosa, incluso nombres con significados claramente diferentes (como, por ejemplo, los nombres "lucero del alba" y "lucero del crepústulo", que ambos hacen referencia al planeta Venus). También puede ocurrir que una cosa pueda recibir predicados contradictorios. De esta contradicción emerge, como necesidad lógica, el concepto de sujeto, entendido no como individuo psicológico, sino como aquello que permanece idéntico bajo la multiplicidad de los nombres. Y, cuando aquí decimos "nombre", nos podemos referir también a "modelo matemático sobre el mundo". Como veremos al final de este post, las dualidades que se han descubierto en física teórica en el último siglo nos llevan a tener que aceptar que varios modelos matemáticos claramente distintos pueden hacer referencia a una misma realidad. Está bastante extendido el mito de que el mundo sigue un único modelo matemático y que de éste hay distintas "interpretaciones físicas". Pero lo que nos indica la física teórica es que es al revés.

En la línea del decubrimiento parmenideo del engaño ontológico, la ciencia nos ha permitido cuestionar y desmontar muchas de las ideas preconcebidas que teníamos sobre el mundo. Y el culmen lo hemos tenido durante los últimos 125 años, en los que la física moderna ha llevado esta intuición a su límite, desmontando sistemáticamente algunas de las nociones más básicas de nuestra experiencia intuitiva del mundo, como el tiempo absoluto, las trayectorias de las partículas e incuso el mismo concepto de partícula. En este sentido, las grandes teorías físicas contemporáneas no sólo han transformado nuestro conocimiento del universo: han revelado, una tras otra, las ilusiones ontológicas que durante siglos dimos por evidentes. Así como Parménides mostró que los nombres pueden ser sólo nombres, la física moderna ha mostrado que muchos de nuestros conceptos sobre el mundo que nos parecen más fundamentales carecen de realidad.

Nos surge así, más que nunca, la duda de si los entes de los que ahora creemos que está hecho el universo existen en realidad o son simplemente mitos, más útiles y elaborados con más madurez que los antiguos, pero mitos al fin y al cabo. En este post, además de revisar por encima las implicaciones del descubrimiento de Parménides en la historia de la filosofía y explicar el concepto del compromiso ontológico de las teorías, hacemos un repaso de hasta dónde ha llegado el que seamos conscientes del engaño ontológico en la física moderna, desde la relatividad hasta la teoría de cuerdas.

 

21 jul 2025

¿Es la naturaleza discreta?

El jueves 24 de julio a las 20:30 estuve con Enrique Fernandez Borja en directo en el canal de Youtube Cuentos Cuánticos explicando por qué hay cuantos en mecánica cuántica y discutiendo si el espaciotiempo es discreto.


De los ÁTOMOS al ESPACIOTIEMPO:  ¿Es la Naturaleza Discreta?

Se puede ver la grabación completa en diferido en este enlace:

Más sobre los tema que he tratado en el directo:

26 dic 2024

Por qué la interferencia cuántica promete revolucionar la computacion

La factorización eficiente de números en sus factores primos constituye, desde hace ya muchas décadas, un desafío crucial en matemáticas y criptografía. El interés en este proceso, que se puede reducir a encontrar el período de una función periódica, viene de que los sistemas de encriptación más utilizados en el mundo digital descansan en la suposición (ampliamente aceptada pero no demostrada rigurosamente) de que es prácticamente imposible factorizar el producto de dos números primos grandes y desconocidos en un tiempo razonable. Esta dificultad es lo que hace que los códigos modernos sean seguros y prácticamente irreversibles. Calcular el producto de dos primos grandes es sencillo, pero determinar cuáles son esos números a partir del resultado es una tarea que, utilizando algoritmos clásicos y los ordenadores actuales, tomaría miles o millones de años.

Sin embargo, el nacimiento de la computación cuántica ha cambiado este panorama. Los ordenadores cuánticos no solo prometen resolver ciertos problemas de manera exponencialmente más rápida que las computadoras clásicas, sino que también tienen el potencial de romper los sistemas de encriptación actuales, como nos mostró por primera vez el algoritmo de Shor, presentado por Peter W. Shor en 1994. Este algoritmo aprovecha el fenómeno de las interferencias que se da en mecánica cuántica para factorizar números semiprimos de manera mucho más eficiente que cualquier algoritmo clásico.

El impacto de esta amenaza no es menor. Sistemas como RSA, que se basan en la dificultad de la factorización para garantizar la seguridad de datos financieros, comunicaciones y otros aspectos de la vida digital, podrían volverse vulnerables ante el poder de una computadora cuántica equipada con el algoritmo de Shor con la suficiente robustez y número de qubits.

Pero, ¿cómo es esto posible? En este post vamos a explicar de maneta pedagógica cómo funciona el algoritmo de Shor, lo vamos a hacer partiendo de la famosa radiografía del ADN de Rosalind Franklin.